Sabemos que el terreno deportivo ha sido uno
de los lugares donde se ha forjado el marco
conceptual y práctico del Coaching y que ha
sido y sigue siendo una fuente inagotable de
conocimiento y sabiduría que se puede
aplicar en otros muchos terrenos y en
especial en el mundo de las organizaciones
empresariales.
La creación de un equipo no es tarea de un
día ni de pocos meses. Si además se trata de
un equipo de alta competición, que sea capaz
de competir dignamente en el panorama
deportivo mundial, exige, tiempo y talento.
Pero en el caso de la selección de
Baloncesto, lo que se ha logrado no solo es
un equipo competitivo, sino un equipo
ganador, un equipo que transmite valores
positivos, tales como amor al trabajo,
esfuerzo, tesón, capacidad de sacrificio,
armonía, colaboración, espíritu de equipo,
decisión , audacia, ambición, valor y cómo
no, talento.
En esa maravillosa obra hay muchos actores,
unos conocidos, que son los jugadores (los
protagonistas) y otros que no lo son tanto:
preparadores físicos, utilleros, médicos,
directivos de la FEB, directivos de los
Clubes, que ceden a los jugadores y un largo
etc.. Lo más destacable de este amplio
equipo de personas es la armonía: Todos los
miembros del equipo trabajan juntos en pos
de un objetivo común, aceptado por todos.
Esa es claramente la primera conclusión: El
objetivo del equipo es claro, sencillo,
concreto y además está aceptado por todos
los estamentos y personas que trabajan o
colaboran de forma directa o indirecta. Nos
podríamos preguntar en cuántas de las
empresas que conocemos sucede lo mismo. No
son muchas!
El segundo tema a destacar es el reparto de
papeles o de roles. Cada persona tanto en el
equipo deportivo como en el equipo amplio,
tiene un cometido claro, concreto, definido
y que además no se solapa con el de otras
personas. Hay un reparto de papeles y cada
actor acepta el suyo de buen grado.
Este tema tampoco es baladí en los equipos
de trabajo. De hecho una buena parte de los
fracasos que se producen, se deben al hecho
de que no hay una buena organización, los
papeles o no están bien distribuidos o hay
solapamientos o lagunas clamorosas. Otro
problema es además, que en muchas ocasiones
no se acepta el papel que juega cada uno. El
base quiere jugar de alero y éste de pívot.
Uno protesta porque no juega y otro porque
le sacan demasiado y no le dejan descansar.
Claro está que esa armonía se basa en una
adecuada selección de las personas del
equipo. Pepu y sus ayudantes han hecho una
selección, ha tenido que tomar decisiones,
seleccionando a unos y dejando a otros. Han
dedicado tiempo y mucho trabajo a
seleccionar a personas preparadas y
adecuadas para cada puesto, “sin casarse con
nadie”, sino buscando únicamente el interés
general.
La preparación tanto física como técnica es
esencial en el equipo. Lo hemos visto en el
caso Garbajosa, como ha sido capaz de
superar una grave lesión y se ha preparado
para estar a punto.
Qué decir de la motivación, de las ganas de
jugar cada partido, del orgullo de
pertenecer al equipo y sacar de cada uno lo
mejor que lleva dentro. También del tiempo
que se dedica a hablar con cada jugador, de
entenderle, de darle en un momento una
responsabilidad y hacerle entender que su
papel va a ser decisivo.
Otra actividad esencial en el equipo es el
reconocimiento del trabajo bien hecho, del
esfuerzo desplegado, de la actividad
desarrollada. PH nunca ha buscado
protagonismo, siempre le deja el
protagonismo a los jugadores, que son los
que juegan de verdad.
Asimismo hay que resaltar también el papel
jugado por PH tras la dolorosa derrota ante
Rusia. Quizás se habían levantado demasiadas
expectativas y por lo tanto el resultado
conseguido, que es un 2º puesto se ha podido
infravalorar. Pero en este momento duro, PH
ha sabido restañar heridas, recuperar
anímicamente a los jugadores y mirar hacia
el futuro, evitando en todo momento el
tradicional reparto de culpas.
Si un coach es la persona que consigue ayudar a otra persona o a un equipo a obtener lo mejor de ellos mismos, a clarificar el camino que hay que recorrer para la mejora del desempeño de cada uno, que da feedback tanto positivo como negativo, según toque en cada momento, que crea ese espíritu de colaboración y generosidad en el que cada cual entiende que su papel es importante en tanto contribuya al objetivo común, podemos decir claramente que PH es uno de los mejores.
Fuente: AECOP - Antolín Velasco



