Para evitarlo, indicaba, habría que detener el crecimiento demográfico y económico. A pesar de que este informe recibió numerosas críticas, sí puso de manifiesto algo que hasta entonces no se había tenido en cuenta: el concepto de límites externos, que destacaba el hecho de que el desarrollo podría estar condicionado por la limitación de los recursos de la Tierra.
A partir de este momento, la preocupación por el medio ambiente fue evolucionando en las siguientes décadas del siglo XX: los años setenta se caracterizaron por la introducción de la idea de ambientalismo moderno, y los ochenta por la definición de desarrollo sostenible que, en la décadas de los noventa, se implementó.
Al conseguir que la sociedad tomara conciencia de que el desarrollo y el medio ambiente están íntimamente relacionados, requería un proceso con la suficiente autoridad y credibilidad a nivel mundial, para que fuera capaz de implicar a gobiernos, empresarios, ONG's y sociedad civil de todos los países. Con este fin en 1983 se estableció la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, o Comisión Brundtland, llamada así por estar dirigida por la ex - primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland. Esta Comisión se reunió durante tres años con líderes y ciudadanos de todo el mundo. Las reuniones tuvieron lugar en países desarrollados y en países en vías de desarrollo, y se escucharon opiniones sobre diversos temas, tales como agricultura, bosques, agua, energía, transferencia tecnológica, y desarrollo sostenible en general.
Finalmente, esta Comisión emitió el documento Nuestro Futuro Común o Informe Brundtland en el que por primera vez se definió el concepto de Desarrollo Sostenible como: “el desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suya”.
El Desarrollo Sostenible comprende a su vez dos conceptos fundamentales: (a) el concepto de necesidad, especialmente aplicado a las necesidades de los países pobres a los que se debería dar prioridad en el uso de los recursos naturales; y (b) la idea de la limitaciones, tanto de los recursos naturales, como del estado actual de la tecnología, de la organización social y de la capacidad de la biosfera para absorber las consecuencias de la acción humana.
Sin embargo, el concepto de “Desarrollo sostenible” ha quedado relegado en la mayoría de las ocasiones a ser un bonito concepto teórico.
La humanidad actúa de espaldas a su entorno, que utiliza y somete, sin pensar en las consecuencias que ello acarrea. Para cambiar esta manera de actuar, es necesario aplicar principios que rijan el uso racional del medio ambiente y sus recursos, de forma que resulten sostenibles las interacciones entre los sistemas de autorregeneración y autodepuración de la naturaleza, así como monitorizar su desgaste y degradación. Estos principios se basan en los siguientes aspectos:
La idea, antes citada, de las limitaciones de los recursos naturales, del estado actual de la tecnología, de la organización social y de la capacidad de la biosfera para absorber las consecuencias de la acción humana, conlleva la consideración de los ciclos en la producción, de forma que se minimice el uso de los mismos.
La creciente importancia, dentro de los derechos humanos, de aquellos que tienen que ver con una utilización adecuada de los recursos naturales.
Una toma de conciencia cada vez mayor de la verdadera dimensión de los problemas medioambientales.
La mayor parte de las decisiones que toma el hombre durante su vida, tanto a nivel personal como empresarial o institucional, afectan al medio ambiente. Entre las decisiones institucionales se incluyen leyes y compromisos internacionales para proteger o regular recursos, y limitar la contaminación. Todas estas decisiones involucran a un gran número de participantes: individuos; administraciones, tanto locales como autonómicas, nacionales o superracionales; empresas nacionales y multinacionales; científicos; organismos internacionales como la ONU o la Organización Mundial de Comercio. Cada uno de estos participantes tiene intereses diferentes, así como diferentes grados de autoridad y de información, lo que generalmente produce interacciones y enfrentamientos cuyas consecuencias surten un efecto negativo sobre los procesos ecológicos que sostienen los economistas. Así, las condiciones medioambientales actuales son el resultado de la interacción entre diferentes fuerzas físicas, económicas y sociales que se ven afectadas por actores muy diversos, desde las personas a los gobiernos.
El conclusión, el Desarrollo Sostenible es el gran reto que se plantea a la humanidad de entender y asumir un proceso de cambio y transición para alcanzar nuevas formas de producir. Este proceso ha de ser dinámico y abierto a las innovaciones, que se adapte a las transformaciones estructurales, que potencie el ingenio humano y que esté comprometido con la evolución de la vida y la perdurabilidad del sistema global.
Referencias
G. Echagüe Méndez de Vigo y A. Fraguas Herrero "El Desarrollo Sostenible, una visión
histórica con el CONAMA de testigo" "El Desarrollo Sostenible en España" VI Congreso
Nacional del Medio Ambiente 2004
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, Perspectivas del
Medio Ambiente Mundial, Geo-3, Ediciones Mundiprensa Madrid 2002
World Resources Institute, Recursos Mundiales, Decisiones para la Tierra:
Equilibrio, Voz y Poder, Ecoespña Editorial, Madrid 2004
Revista Contrastes , nº 40, julio 2005, pág. 111.
|